Obsolescencia programada

Artículo de Enrique Pérez Cabezas publicado en Bez.es

29/08/2016

Leer el artículo en bez.es

La SEPI ha analizado en profundidad la situación de RTVE y ha dictaminado que está obsoleta y debe acometer una profunda reestructuración. Magia. Diagnóstico y estocada en el mismo lote. Bajo el trazo grueso de la crisis se hace pasar el informe como si fuera una cosa técnica y la SEPI no tuviera nada que ver en el actual estado de cosas. Se obvia, precisamente, la gestión que ha llevado a tal situación.  

Enrique Pérez     @kikekom    #Medios de comunicación    #Televisión pública

La Corporación RTVE ha vivido la legislatura de Rajoy, más extensiones, bajo la asfixia económica ordenada por el Ministerio de Hacienda y, a la vez, afrontando un desprestigio público sin precedentes por culpa de una manipulación desinformativa tan tóxica y burda como tozuda: ante el abandono de la audiencia, se responde cada vez con más contumacia. La retahíla de denuncias realizadas por los profesionales es sencillamente sonrojante y la lista de analistas políticos desprestigiados por lo que pueden llegar a decir solo ha sido superada hasta el momento en las fuentes de donde mana: Telemadrid. Con esos mimbres en la programación es muy fácil que la audiencia la acapare el duopolio Mediaset-Atresmedia.

Una operación de desmantelamiento

La gestión reciente de RTVE, sobre todo desde la designación de José Antonio Sánchez como presidente, más que un desastre, es una operación de desmantelamiento. No es posible combinar de manera tan acertada estrangulamiento económico, opacidad, manipulación informativa, destrucción de medios de producción propia, externalización, no renovación de la plantilla ni de las instalaciones, no renovación de los pocos programas o series que funcionan y, con la misma lucidez, insistencia en conservar lo que no funciona. Como guinda del pastel, el Gobierno aplica a RTVE una reducción de la capacidad de difusión en la TDT para entregar nuevos canales a grupos de intereses afines al Partido Popular. ¿Obsolescencia? Por supuesto: todo ello se ha llevado a cabo sin proponer en cuatro años el mínimo plan modernizador. La plaza pública de la comunicación se está trasladando a la Red y en España precisamente los medios públicos ni se enteran.

Pero continuemos: colabora en la maniobra orquestal la CNMC, superregulador de mercados al que el propio Gobierno de Rajoy otorgó las competencias sobre contenidos audiovisuales. Y la CNMC publica el 2 de Agosto (coincidiendo con el Informe de la SEPI, qué cosas) un documento que alerta de notables disfunciones económicas en RTVE que distorsionan los mercados. ¡La que faltaba! Durante una legislatura y sus prolongaciones, la CNMC no ha prestado atención al perceptible deterioro del servicio público, no ha visto venir su drástico hundimiento de audiencia y, sobre todo, no ha sido capaz valorar la notable influencia que la manipulación informativa tiene sobre una sociedad democrática. Es lo que tiene estar orientado al mercado en vez de al servicio público.

El mismo día que se hacían públicos los informes de la SEPI y CNMC, veía también la luz el pliego de condiciones para el concurso de derribo de los estudios 10 y 11 de Prado del Rey. Esta es la última pieza de un puzzle que se ha venido deshaciendo en las manos de los gestores de RTVE a base de acumular aparentes torpezas y errores. La lista es larga. Los sindicatos han ido dando cuenta pública de ello a medida que han sido burlados sistemáticamente. Es fácil deducir que lo que ahora se pretende activar es la fase final, revistiéndola de Plan para salvar RTVE y quizá estén siendo los propios… ¿gestores?… de la SEPI quienes intentan ponerse la medalla para tratar de ocupar el sillón presidencial en el próximo asalto.

El `culpable perfecto´

Pero no todo iban a ser malas noticias. Al fin, los gestores de la SEPI y los talentosos supervisores de la CNMC han confluido, encontrando al culpable perfecto de tanto desaguisado: Zapatero.

 Según estos análisis los problemas de RTVE proceden de un sistema de tasas que hace pagar a los competidores directos. Acabáramos: la solución, según la CNMC, es que los competidores televisivos y telefónicos paguen menos (o a ser posible nada) a partir de ahora. Y para justificarlo y soportarlo,proponen reducir el volumen del grupo público y aligerar gastos. Mediaset y Atresmedia lo agradecerán; Bruselas aplaudirá por vernos encauzar al fin y sonrientes la senda griega, tras demasiado tiempo de incertidumbre. También se alegrarán las telefónicas, claro, aunque pudieran verse obligadas a pagar algún día en puertas giratorias, ¿quién sabe? Pero es lo de menos: para los amigos, lo que haga falta. Todo bien y si además es culpa de Zapatero, miel sobre hojuelas.

Lo verdaderamente grave del modelo de financiación implantado por el PSOE es que, más allá del sistema de tasas compensatorias a cambio de liberar el mercado publicitario (que ahora parece rozar a las televisiones privadas en las costuras, tras haber perdido todas las demandas interpuestas en Estrasburgo) la ley imponía limitaciones a la competitividad de RTVE, restringiendo la capacidad de optar a derechos deportivos o cinematográficos que generan potenciales grandes audiencias. Seguramente ahí se empezó a fraguar el sarcófago de hormigón para enterrar RTVE.

Un modelo alternativo

Frente a los planes de desmantelamiento, merece la pena reivindicar otras formas de hacer las cosas. En 2015 se hizo público un proyecto que permite encauzar el futuro de RTVE como un verdadero medio público de calidad e independiente: la propuesta de la plataformaTELEDETODOS. Firmada conjuntamente por profesionales vinculados a RTVE y prestigiosos académicos del mundo de la comunicación, se orienta de manera estratégica alrededor del criterio que constituye la justificación prioritaria del servicio público: garantizar el Derecho a la Información y la Comunicación de todos los ciudadanos. La propia Constitución encomienda a RTVE el desarrollo de tal derecho fundamental en la sociedad española. Es su verdadera razón de existir.

Se constata, pues, que el plan de la SEPI y la CNMC está en marcha desde hace años. Más de una legislatura. La novedad es que ahora, los gestores han elegido a un culpable que tiene poca capacidad de defensa, Zapatero, y a quién hacérselo pagar: una plantilla obsoleta y sobredimensionada. Obsolescencia más que programada.

 

 

 

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